
El cohete Spectrum, desarrollado por la empresa alemana Isar Aerospace, despegó este domingo desde la base espacial de Andøya, en el norte de Noruega, en lo que representó el primer intento privado de lanzamiento orbital desde Europa continental. Sin embargo, tras 30 segundos de vuelo, el vehículo perdió estabilidad y cayó al mar.
A pesar de no alcanzar la órbita, la compañía calificó la prueba como un éxito, ya que se logró validar el sistema de interrupción de vuelo y recopilar datos clave para futuros intentos.
Un avance en la industria aeroespacial europea
El Spectrum, un cohete de 28 metros de longitud y dos etapas, fue diseñado para colocar satélites pequeños y medianos en órbita. Su lanzamiento fue un hito para el sector aeroespacial europeo, donde predominan los lanzamientos desde la Guayana Francesa y Cabo Cañaveral.
El despegue se produjo a las 12:30 p.m. (hora local) desde la plataforma en Noruega. Aunque inicialmente se elevó con normalidad, el cohete comenzó a oscilar en el aire antes de desviarse de su trayectoria y caer. Isar Aerospace aseguró que la plataforma de lanzamiento no sufrió daños significativos y que la información obtenida servirá para mejorar futuros vuelos.
Isar Aerospace celebra los datos obtenidos en la prueba
Previo al lanzamiento, la compañía ya había anticipado que alcanzar la órbita en este primer intento era poco probable. Daniel Metzler, CEO de Isar Aerospace, destacó los avances logrados:
“Nuestro primer vuelo de prueba cumplió todas nuestras expectativas y fue un gran éxito. Tuvimos un despegue perfecto, volamos durante 30 segundos e incluso pudimos validar nuestro sistema de interrupción de vuelo”.
Perspectivas para futuros lanzamientos
El lanzamiento del Spectrum se había pospuesto en varias ocasiones debido a condiciones climáticas adversas. Ahora, con los datos recopilados, Isar Aerospace evaluará los ajustes necesarios para su próximo intento de alcanzar la órbita.
Aunque la Agencia Espacial Europea (ESA) ha llevado a cabo misiones espaciales anteriormente, este vuelo representa un paso significativo para la industria privada europea, que busca competir en el creciente mercado de lanzamientos de satélites.
