Marco Antonio Bonilla hipoteca el futuro de Chihuahua con nueva deuda de 570 millones de pesos

Por: Rodrigo Trejo

El alcalde de Chihuahua, Marco Antonio Bonilla Mendoza, ha decidido hipotecar el futuro del municipio con una nueva deuda pública de 570 millones de pesos, contratada con Banco Santander a una tasa de interés del 10.13%. Esta acción se suma a la creciente lista de malas decisiones financieras de su administración, evidenciando una gestión irresponsable que compromete los recursos de la ciudadanía.

La deuda, según se detalla en el acta de fallo del Proceso Competitivo 01/2025, se pagará en un 45% con recursos del Fondo General de Participaciones que recibe el Municipio del Gobierno federal. Esto significa que el pago de esta obligación se hará con dinero que debería destinarse a programas sociales, infraestructura peatonal y transporte público, en lugar de privilegiar un modelo de movilidad que favorece el uso del automóvil privado.

El argumento de que esta deuda es necesaria para la construcción de puentes vehiculares elevados y una gaza en Teófilo Borunda y Periférico de la Juventud es insostenible cuando se analiza la realidad presupuestaria del Municipio. Con un presupuesto de 7,111 millones de pesos, la administración de Bonilla Mendoza ha afirmado en repetidas ocasiones que el municipio cuenta con ingresos propios suficientes, lo que contradice la justificación de esta nueva deuda.

Aunado a esto, el Municipio se encuentra en proceso de contratar otra deuda de 75 millones de pesos para la construcción de oficinas en el Polideportivo “Luis H. Álvarez” y la Comandancia Oriente de la policía municipal. Esta tendencia de endeudamiento desmedido sin una estrategia clara de desarrollo social pone en entredicho la prioridad de la administración actual y su falta de compromiso con las necesidades reales de la población.

El favoritismo hacia la infraestructura vehicular en detrimento de la movilidad sustentable es otra señal de la falta de visión del alcalde. La jerarquía de movilidad, que otorga prioridad a peatones, personas con discapacidad, ciclistas y usuarios del transporte público, es ignorada sistemáticamente por una administración que insiste en un modelo de urbanismo excluyente.

El proceso de adjudicación de esta deuda también deja mucho que desear. Aunque se invitó a seis instituciones bancarias a participar en la licitación, solo tres aceptaron: Santander, Banorte y BBVA. Mientras tanto, Banobras, Banco Multiva y Scotiabank decidieron no participar. Finalmente, solo Santander y Banorte presentaron ofertas, resultando ganador el primero.

Es importante recordar que la administración municipal aún tiene pendiente el pago de 88 millones de pesos de un crédito anterior de 132 millones, contratado con Scotiabank para el nuevo relleno sanitario en Mápula. La acumulación de deuda sin una estrategia financiera sostenible es una bomba de tiempo que, a largo plazo, afectará gravemente la capacidad del Municipio para responder a las necesidades de sus habitantes.

La mala gestión del alcalde Marco Antonio Bonilla Mendoza se traduce en un municipio que prioriza obras de relumbrón y beneficia a los grandes capitales, mientras deja en segundo plano las verdaderas urgencias de la población. Es hora de exigir transparencia, rendición de cuentas y una política de gasto responsable que ponga en primer lugar el bienestar de los chihuahuenses.

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